vie 15a. Ordinario año Par (Id=483)

Antífona de Entrada

Adoremos a Dios en su santo templo. El nos hace habitar juntos en su casa. El es la fuerza y el poder de su pueblo.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Padre santo todopoderoso, protector de los que en ti confían; ten misericordia de nosotros y enséñanos a usar con sabiduría de los bienes de la tierra, a fin de que no nos impidan alcanzar los del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas

Lectura del libro del profeta Isaías
38, 1-6. 21-22.7-8

Por aquel tiempo, Ezequías se enfermó gravemente. El profeta Isaías, hijo de Amós, acudió a él y le dijo:
"Así dice el Señor: arregla los asuntos de tu casa, porque muy pronto vas a morir".
Entonces Ezequías, con el rostro contra la pared, oró al Señor así:
"Acuérdate, Señor, que he caminado fielmente en tu presencia, y que te he agradado con mi conducta, actuando con rectitud".
Y comenzó a llorar amargamente.
El Señor dijo a Isaías:
"Ve y di a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de tu antepasado David: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Dentro de tres días podrás subir al templo del Señor. Alargaré tu vida quince años, te libraré a ti y a esta ciudad del rey de Asiria y protegeré a esta ciudad".
Isaías dijo:
"Traigan un ungüento hecho de higos secos y aplíquenselo a la herida; así sanará".
Ezequías preguntó:
"¿Cuál es la señal de que subiré al templo del Señor?"
Isaías respondió:
"Esta es la señal que el Señor te da como prueba de que cumplirá su palabra: Haré retroceder diez grados la sombra ya avanzada que proyecta el sol, según las marcas del reloj de Ajaz".
Y el sol retrocedió diez grados que ya había avanzado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Is 38, 10.11.12abcd.16

Sálvame, Señor, y viviré.

Yo dije: A la mitad de mis días tengo que traspasar las puertas del abismo; me privan del resto de mis años.
Sálvame, Señor, y viviré.

Yo dije: Ya no veré más al Señor en la tierra de los vivos, ni contemplaré a los hombres en compañía de los habitantes del mundo.
Sálvame, Señor, y viviré.

Levantan y pliegan mi morada como una tienda de pastor. Enrollaba yo mi vida como un tejedor, pero tu cortaste el hilo de mi ovillo.
Sálvame, Señor, y viviré.

El Señor está con los suyos. Ellos vivirán, y su espíritu los animará; tú me curarás y me harás revivir.
Sálvame, Señor, y viviré.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya.

Evangelio

El hijo del hombre es dueño del sábado

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
12, 1-8

Gloria a ti, Señor.

En una ocasión Jesús caminaba a través de unos campos sembrados. Era sábado. Sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a cortar espigas y a comérselas. Los fariseos, al ver lo que hacían, le dijeron:
"¿No te das cuenta de que tus discípulos hacen algo que no está permitido en sábado?"
Jesús les respondió:
"¿No han leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y sus compañeros: cómo entró en el templo de Dios y comió los panes de la ofrenda que ni a él ni a los suyos les estaba permitido comer, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco han leído en la ley que en sábado los sacerdotes del templo pueden quebrantar el precepto del sábado quedando sin culpa?
Pues yo les digo que aquí hay alguien más importante que el templo. Si supieran lo que significa: quiero amor y no sacrificios, no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estos dones que tu generosidad ha puesto en nuestras manos, y concédenos que este sacrificio santifique toda nuestra vida y nos conduzca a la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Restauración universal en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos.
El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas; y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus muchos beneficios.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, que esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, nos ayude a corresponder al don inefable de su amor y a procurar cada día nuestra salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor...
Amén

[Misa]

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